De acuerdo con datos del INEGI, en México existen 3.8 millones de niñas y niños de entre 3 y 11 años que se autoidentifican como indígenas.
Por: Catalina LS
30 de abril 2026.- En el marco del Día del Niño y de la Niña, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán emitió un posicionamiento en el que cuestiona las celebraciones oficiales y advierte que la infancia indígena continúa viviendo en condiciones de pobreza, discriminación y exclusión.
De manera colectiva, señalaron que, más allá de actos conmemorativos organizados por distintos niveles de gobierno, la realidad que enfrentan niñas y niños indígenas dista de ser motivo de celebración. “No tenemos nada que celebrar, ni mucho menos nada que aplaudir”, expresaron.
De acuerdo con datos del INEGI, en México existen 3.8 millones de niñas y niños de entre 3 y 11 años que se autoidentifican como indígenas. De ellos, cerca de un millón habla alguna lengua originaria y alrededor de 280 mil no hablan español, lo que refleja las barreras lingüísticas que enfrentan desde temprana edad.
El panorama social es aún más complejo. El 84.8 por ciento de la población indígena de 3 a 17 años vive en situación de pobreza, mientras que el 47.9 por ciento se encuentra en pobreza extrema. A esto se suman carencias importantes: el 36.1 por ciento enfrenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada, el 21.8 por ciento presenta rezago educativo y más de la mitad carece de servicios de salud. Además, el 40.5 por ciento vive en condiciones deficientes de vivienda.
En materia educativa, las cifras reflejan desigualdad estructural.
El promedio de escolaridad entre hablantes de lengua indígena es de apenas 6.3 años; casi la mitad de la niñez indígena no concluye la educación básica y menos del 10 por ciento logra acceder a niveles medio superior o superior. A esto se suma que el 60.5 por ciento inicia su vida laboral desde los 12 años.
El Consejo también advirtió sobre la disminución de recursos destinados a programas dirigidos a este sector. Señalaron que el presupuesto del Programa de Apoyo a la Educación Indígena sufrió un recorte del 22 por ciento entre 2025 y 2026, lo que, aseguran, agrava las condiciones de vulnerabilidad.




