Las investigaciones establecieron que este grupo delictivo operaba en municipios michoacanos como Morelia, Apatzingán, Uruapan, Álvaro Obregón, Huandacareo, Tacámbaro y Tzitzio
Por: Catalina LS
31 de julio 2026.- La captura de Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias «El R1», no solo representa un avance en la investigación por el asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, sino que también permitió a las autoridades federales exponer el alcance de las operaciones de «Los Rs», una célula criminal vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con presencia en Michoacán y Jalisco.
Durante la conferencia matutina de este viernes, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que las investigaciones establecieron que este grupo delictivo operaba en municipios michoacanos como Morelia, Apatzingán, Uruapan, Álvaro Obregón, Huandacareo, Tacámbaro y Tzitzio, además de mantener actividades en la zona metropolitana de Guadalajara y otras regiones del estado de Jalisco.
De acuerdo con el funcionario, la organización no solo coordinaba actividades de narcotráfico, sino que controlaba rutas utilizadas para el trasiego de droga hacia Estados Unidos y estaba relacionada con agresiones armadas y homicidios cometidos contra integrantes de grupos rivales, como parte de la disputa por el control territorial.
En Michoacán, explicó García Harfuch, «Los Rs» consolidaron una red de colaboradores que les permitió operar en distintas regiones del estado. Para ello utilizaban armamento de alto poder con el objetivo de disputar corredores carreteros estratégicos, asegurar rutas logísticas para sus actividades ilícitas y ampliar su presencia en zonas consideradas de alto valor para la organización criminal.
El secretario detalló que una de las principales fuentes de financiamiento de la célula era la extorsión. Entre las víctimas figuraban productores de limón y aguacate, ganaderos, comerciantes, transportistas y otros sectores productivos, además del tráfico de drogas y el cobro de piso como actividades permanentes de la organización.
Asimismo, indicó que las investigaciones documentaron afectaciones a empresas de servicios, establecimientos comerciales y operadores de máquinas tragamonedas. Particularmente, señaló que las extorsiones contra las cadenas productivas del limón y el aguacate generaban un fuerte impacto económico, al afectar tanto la actividad agrícola como los ingresos de cientos de familias en diversas regiones de Michoacán.



