Jaime Darío Oseguera Méndez
El principio de la parsimonia en la teoría económica, consiste en explicar los fenómenos bajo modelos que incluyan la menor cantidad de variables.
Mientras menos complejos, saturados o complicados sean los modelos matemáticos con los que se explica el desenvolvimiento diario del intercambio, es más fácil entenderlos y como consecuencia tomar decisiones para enfrentarlos.
Este principio supone que la “realidad” es muy compleja para reproducirla en modelos matemáticos o estadísticos y proyectar o predecir lo que puede pasar en el futuro. Lo cierto es que en los fenómenos económicos intervienen muchos factores contingencias, variables, por lo que hay que decidir cuales son los más relevantes para incluirlos en las ecuaciones que explican lo que pasó, por qué pasó y qué puede venir.
Uno de los indicadores más utilizados para medir o predecir el desarrollo de la economía es la inflación.
La inflación se ha concebido como el aumento generalizado y sostenido de los precios que tienen los bienes y servicios en una economía a lo largo del tiempo.
Estamos hablando en una economía de mercado como la nuestra, donde los productos y servicios están sujetos a su valor en el mercado. La teoría liberal y clásica se adhieren en este punto a la idea de que toda oferta crea su propia demanda, de acuerdo con la Ley de Say muy conocida entre los economistas.
Es decir, en la media que hay mayores cantidades de un producto, su precio tiene a bajar. En el mercado cuando hay más jitomates, entonces la demanda del consumidor se satisface hasta el punto en el que hay tantos demandantes que empieza a bajar la oferta y la producción o se agota el producto, y es entonces cuando aumenta su precio.
En la medida en que el mercado observa menor nivel de producto, se mueven los precios al alza. Se vuelven más apreciados
El aumento en los precios, puede tener varios orígenes. La ineficiencia en la producción, el monopolio de las mercancías, el aumento generalizado en la moneda disponible para comprar o el aprecio que logre un producto o servicio derivado de factores como la especulación, todos los cuales pueden aumentar ficticiamente los precios.
La inflación tiende a ser un indicador para medir las potencialidades de una economía, porque cuando aumentan los precios, se pierde el nivel adquisitivo de la moneda.
Una persona que gana cien y compra cinco productos al costo de veinte cada uno, ya no podrá comprar lo mismo si cada producto aumenta. En este caso, con la misma cantidad de dinero no se podrán comprar los mismos bienes y servicios que antes.
La inflación subyacente es la que mide el aumento de precios en los productos más estables, los que menos tienen fluctuación, así que se excluyen en esta medición los alimentos y la energía. Por otro lado tenemos la inflación adyacente que mide también el aumento en el precio de productos que son más volátiles, vienen del exterior o sufren choques externos como es el caso del petróleo.
Hay toda una discusión en la teoría económica sobre el papel que debe jugar la inflación. Los monetaristas dicen que en esencia hay que disminuir el flujo de dinero cuando hay señales de inflación. La consecuencia es que no hay mucho circulante y se provoca el efecto de restringir la demanda general, con lo que tiende a bajar la inflación.
Eso es lo que han venido haciendo los países en los últimos años. En el afán de contraer la inflación, han contraído la economía. La restricción del crédito es un elemento muy importante en este tipo de decisiones, el problema es que al restringir el crédito o aumentar la tasa de interés y bajar el nivel de dinero circulante, se restringen las capacidades de la economía para crecer. Es amarrar al caballo, o quitarle diesel a la máquina. El espejo de nuestros países en América Latina.
Siempre es bueno tener como objetivo el control de la inflación, porque el actor económico que se comporta de acuerdo con expectativas, decide consumir, producir e invertir si los precios de la economía están estables.
El constructor por ejemplo, si decide iniciar una inversión sabiendo que el precio de la varilla y el cemento podrían aumentar, muy probablemente dejará de invertir o lo hará en menor medida. Tal vez espere a una mayor estabilidad de los precios en el futuro retrasando su decisión.
También suele haber un desincentivo para ahorrar en las economías donde el dinero pierde cotidianamente su valor. Así el vehículo de cambio tiende a ser uno diferente de la moneda. Si un individuo sabe que su dinero va a perder capacidad de compra, no lo mete al banco sino en general busca comprar o invertir en cosas que mas tarde pueda intercambiar.
Las economías con altos niveles de inflación son el ejemplo del fracaso económico. En Venezuela por ejemplo hoy en día se tiene que llevar la gente una carretada de monedas y billetes para comprar los artículos de la canasta básica y eso desincentiva la producción en general.
Lo más interesante en términos teóricos es que cuando incrementa la cantidad de dinero en la economía, sube la demanda de bienes, productos y servicios. El problema es que, si no hay al mismo tiempo un incremento en la producción crecen los precios y la inflación llega como un efecto negativo para la economía, porque refleja la baja producción y desincentiva a los actores del proceso productivo.
Por eso en Estados Unidos y en México están tan preocupados por los altos niveles de inflación, porque provocan disminución en el crecimiento económico y descontento en la población. En ambos casos actualmente el factor de inflación es el precio del petróleo y los hidrocarburos derivados que son fundamentales en las cadenas de suministros para la producción en general.
Estamos tan ocupados en la política que no volteamos a ver la economía y sin duda es un punto preocupante, porque sin crecimiento no hay distribución, ni desarrollo, bienestar, farándula ni nada.




