Para la generación que creció «perdiéndose» camino a la tortillería para echarse unas retas en las maquinitas de la esquina y regresar una hora después con las tortillas frías y todas mal acomodadas o despedazadas, el nombre de Street Fighter evoca una nostalgia inmediata. La icónica franquicia de peleas de Capcom ha regresado a la pantalla grande bajo el sello de Legendary y Paramount Pictures, trayendo de vuelta a la vida a personajes clave de la cultura popular como Ryu, Ken, Chun-Li y M. Bison.
Si bien en aquellos años noventeros tener una consola en casa era un privilegio reservado para muy pocos, las maquinitas eran el punto de encuentro obligatorio entre semana para pulir los combos. Hoy, la nueva adaptación en acción real busca conectar con ese público, aunque la respuesta en taquilla y entre la crítica especializada ha encendido un debate bastante particular: ¿se trata de un festín palomitero cargado de nostalgia o de una narrativa que termina por enredarse en su propia ambición?
Un torneo legendario y una trama fuera de control
La premisa arranca reuniendo a Ryu y Ken Masters, interpretados por Andrew Koji y Noah Centineo, quienes deben superar sus diferencias cuando Chun-Li (Callina Liang) los recluta para ingresar al temido World Warrior Tournament. Detrás del espectáculo marcial opera una red de espionaje y dominación internacional bajo el mando del villano M. Bison, encarnado por David Dastmalchian.
A pesar de contar con un reparto repleto de figuras como Cody Rhodes (Guile), Curtis «50 Cent» Jackson (Balrog), Jason Momoa (Blanka) y la estrella de la WWE Roman Reigns (Akuma), es precisamente en el desarrollo del guion donde las opiniones se dividen.
Diversas reseñas señalan que la película intenta meter a demasiados personajes en un ritmo vertiginoso. Los saltos entre secuencias de acción, momentos de comedia involuntaria y conspiraciones dejan en ocasiones la sensación de una trama acelerada e incluso absurda. Además, la decisión de resolver o cortar algunos combates clave fuera de cámara para dar paso a diálogos explicativos ha causado extrañeza entre los seguidores de hueso colorado del videojuego.
Nostalgia pura y destellos de animación
No todo son tropiezos. Para el espectador enfocado en el entretenimiento sin prejuicios, el largometraje entrega secuencias de combate llamativas e ideas visuales interesantes. Entre los puntos más celebrados por la audiencia se encuentran los segmentos animados intercalados a lo largo del filme, utilizados para explorar el pasado y trasfondo de los peleadores, un guiño directo a las raíces estéticas del título original de Capcom.
Con un público notoriamente dividido entre quienes buscaban una adaptación cinematográfica rigurosa y quienes solo deseaban una dosis de acción despreocupada, Street Fighter se posiciona como una propuesta diseñada para disfrutarse en gran pantalla con botana en mano.
Como suele ocurrir con las adaptaciones de videojuegos clásicos, la experiencia variará dependiendo del cristal con que se mire. La última palabra sobre si este regreso a las peleas callejeras vale la entrada al cine, la tendrá al final, cada espectador, si la fuiste a verla, comparte tu opinión en nuestras diferentes plataformas de Esfera Noticias Analizadas.



