CdMx. La reciente implementación de mantas de exhibición en gasolineras que registran los precios más altos del mercado ha encendido las alarmas en el sector jurídico. Lo que el gobierno presenta como un ejercicio de transparencia, para los expertos en Derecho Constitucional representa una violación directa a la seguridad jurídica y al debido proceso.
Aunque la autoridad argumenta la protección al consumidor, la colocación de estas mantas incurre en varias irregularidades legales graves:
- Violación a la Presunción de Inocencia: Al exhibir un establecimiento como «abusivo» o «no apto» sin que exista una sentencia o resolución firme, el Estado está imponiendo una pena pública anticipada. Se castiga la reputación del negocio antes de permitirle defender sus costos de operación.
- Acto de Molestia sin Fundamentación: El Artículo 16 constitucional establece que nadie puede ser molestado en sus bienes sino por mandamiento escrito de autoridad competente que funde y motive la causa legal. Vender a un precio de mercado (aunque sea alto) no es un delito ni una infracción, por lo que la manta es un acto arbitrario.
- Uso Desproporcionado de la Fuerza Pública: La autoridad utiliza su poder para incidir en la libre competencia, distorsionando el mercado mediante la coacción visual.
Esto vulnera el derecho al libre ejercicio de la profesión y el comercio lícito.
Este tipo de medidas, aunque populares, sientan un precedente peligroso. Si hoy se exhibe a quien vende gasolina cara, mañana podría ser cualquier otro sector bajo criterios subjetivos de la autoridad, saltándose los tribunales y utilizando el desprestigio como arma de control.
El Estado está usando psicología de masas para suplir la falta de herramientas legales de control de precios




