BUSCAR CON AMOR, LA DIFÍCIL LABOR DE SER MADRE BUSCADORA

 “A las madres buscadoras nos están asesinando, solo queremos ser escuchadas y buscar sin miedo…” “Nosotras hacemos un trabajo que no pedimos hacer, nosotras no pedimos que nuestros familiares desaparecieran, nosotras no pedimos ser madres buscadoras…”

Esas fueron las palabras de Araceli Rodríguez y Verónica Duran, madres de familia pertenecientes a dos de los más de 200 colectivos de madres buscadoras que existen en México y que dieron testimonio para colaborar con el informe de Amnistía Internacional titulado “Desaparecer Otra Vez, violencias y afectaciones que enfrentan las mujeres buscadoras en México”.

Asesinatos, desapariciones, amenazas, ataques y extorsiones, estigmatización y revictimización por parte de las autoridades o, incluso, de sus propias familias y comunidades, son las principales problemáticas que enfrentan las mujeres buscadoras.

Frases como “De seguro se fue con el novio” o “ Andaba en malos pasos por eso lo desparecieron” son las situaciones  a las que deben enfrentarse, además del desempleo, y la falta de recursos para hacer sus propias búsquedas ante la omisiones e ineficacia de las autoridades.

Amnistía Internacional documentó que la gran mayoría de buscadoras ha tenido afectaciones en materia de salud física y mental, destacando la depresión, el insomnio y la aparición de enfermedades o el deterioro de enfermedades prexistentes.

También están las madres buscadoras migrantes, cuyas principales problemáticas son interponer las denuncias y dar seguimiento a sus casos, la dificultad de acceder a territorio mexicano y la falta de apoyos de acuerdo con la Ley General de Víctimas

 El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabiliza 132 mil 534 personas desaparecidas, de ese total de 2006 a 2026, 130 mil 178 tienen estatus de desaparecidos. Ante este panorama se han creado 234 colectivas a lo largo del país, y han sido las familias y principalmente las mujeres –madres, esposas, hermanas, hijas- quienes han asumido las labores de búsqueda en sus manos.

De acuerdo con Amnistía Internacional, las madres buscadoras han tenido que formarse en diversos temas, como leyes, identificación y análisis de restos, excavación de fosas y apoyo psicosocial a otras mujeres y familias. Buscar a una persona desaparecida es una actividad de alto riesgo en México que puede poner en peligro la vida.

El pasado 24 de marzo, Ceci Flores madre buscadora, presidenta fundadora de Madres Buscadoras de Sonora y de México, tras años de búsqueda localizó restos de su hijo Marco Antonio en el kilómetro 26 de la carretera Hermosillo Sonora, a través de un video, Ceci destacó sobre el doloroso camino recorrido, marcado por la indiferencia institucional, el abandono y las condiciones climáticas extremas. Sus palabras fueron brutales “Ninguna madre merece recoger solamente huesos” “Vámonos a casa hijo”…

Comprendí entonces la importancia de reconocer a las madres y padres buscadores, quienes a pesar de enfrentar la desaparición de sus familiares, no garantizarles su seguridad y la violación a sus derechos humanos, siguen en la búsqueda incansable de sus hijos, esposos, hermanos, ellas solo quieren buscar sin miedo, ellas seguirán buscando con amor.

Jacqueline Servín

* Esta columna también se publica en el portal infolibre

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