Son una de las mascotas más populares del planeta, su llegada a nuestras casas comenzó como un rescate científico para salvar a la especie de la desaparición.
El rescate histórico: A principios del siglo XX, el hámster sirio (Mesocricetus auratus) se consideraba prácticamente extinto en su hábitat natural. No fue sino hasta 1930 cuando el zoólogo Israel Aharoni encabezó una expedición en las cercanías de Alepo, Siria, donde logró localizar una madriguera subterránea a casi tres metros de profundidad, en n ella halló a una hembra junto a sus diez crías.
Aquella pequeña familia fue trasladada a la Universidad Hebrea de Jerusalén con el propósito de iniciar un programa de conservación y estudio. La especie demostró una capacidad prolífica para reproducirse en cautiverio, lo que no solo salvó al hámster de la extinción total, sino que llevó a que, a partir de la década de 1940, sus descendientes fueran adoptados en laboratorios y, posteriormente, en hogares de todo el mundo. Irónicamente, mientras que hoy existen millones de hámsteres domésticos, en su hábitat salvaje original continúan siendo una especie vulnerable.
Anatomía y superpoderes: Las «bolsas» y una visión peculiar
El nombre hámster proviene del verbo alemán hamstern, que se traduce como «acumular» o «almacenar», una descripción exacta de su comportamiento alimentario.
Abazones (bolsas en las mejillas): Cuentan con unas bolsas musculares y elásticas situadas a los lados de la cabeza que se extienden hasta los hombros. Las utilizan como bolsas de transporte para llevar granos y semillas hasta sus madrigueras sin lastimarse.
Sus dientes frontales nunca dejan de crecer. Necesitan materiales seguros como maderas no tratadas o piensos duros para roer y desgastarlos de manera natural.
Miopía severa: La vista del hámster es muy deficiente: son miopes, carecen de percepción de profundidad y solo perciben ciertos tonos de color. Para orientarse en la oscuridad confían por completo en sus vibrisas (bigotes) y en un sentido del olfato sumamente agudo.
A pesar de ser tan comunes, existen ideas equivocadas sobre las necesidades de estos roedores:
Salvo algunas excepciones entre especies enanas, la mayoría en especial el hámster sirio, son estrictamente territoriales y solitarios, mantener a dos hámsteres en la misma jaula puede derivar en peleas graves o fatales.
No requieren baños de agua, ya que esta elimina los aceites naturales que protegen su piel y puede provocarles hipotermia. Ellos se asean solos y disfrutan de baños de arena fina especial para roedores.
Su esperanza de vida promedio oscila entre los 2 y 3 años.



