Puebla, Puebla. Un despliegue de logística silenciosa, planeación nocturna, sabotaje de videovigilancia y la perforación de un muro de concreto en Calzada Zavaleta concluyó en un botín bastante alejado de las expectativas de los propios delincuentes.
Durante la madrugada, un grupo de hampones irrumpió sin hacer ruido en un local de fisioterapia en la colonia Santa Cruz Buenavista. Con herramientas especializadas y precisión técnica, abrieron un boquete directo al baño de una casa de cambio vecina.
No conformes con perforar la estructura de forma sigilosa, se tomaron el tiempo de desmantelar y bloquear estratégicamente el ángulo de las cámaras internas para no dejar rastro.
Sin embargo, tras el minucioso trabajo quirúrgico, el monto sustraído ascendió únicamente a un millón de pesos en efectivo, una cifra que representa apenas el flujo operativo básico diario de este tipo de establecimientos.
El hecho ha llamado la atención de las autoridades no solo por el nivel de esfuerzo empleado para una cifra modesta dentro del ramo financiero, sino porque se trata del segundo atraco que sufre el mismo negocio en el mes, a pesar de que los propietarios ya habían reforzado chapas y sistemas de monitoreo tras el primer incidente.
La Fiscalía General del Estado de Puebla mantiene abierta la carpeta de investigación y analiza los videos de las avenidas aledañas para dar con el paradero de la banda, que invirtió gran astucia técnica para un golpe que se quedó muy corto.



