El feminicida serial de 78 años falleció en el Penal de Tenango del Valle acumulando ocho sentencias condenatorias.
Toluca, EdoMex.- Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido públicamente como el «Caníbal de Atizapán» o el «Monstruo de Atizapán», falleció este jueves a los 78 años de edad mientras cumplía su condena en el Centro Penitenciario de Tenango del Valle.
De acuerdo con reportes de autoridades de seguridad del Estado de México, el deceso se confirmó tras ser evaluado y trasladado de urgencia por complicaciones en su estado general de salud.
Múltiples condenas por feminicidio y desaparición
Mendoza Celis fue detenido el 16 de mayo de 2021 en su domicilio ubicado en la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza, tras el feminicidio de Reyna «N».
Al momento de su fallecimiento, el feminicida acumulaba 8 sentencias condenatorias que sumaban más de 400 años de cárcel y prisión vitalicia:
1 condena de prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna «N».
1 condena de 92 años de prisión por delitos de feminicidio, homicidio y desaparición de personas.
6 condenas de 55 años de prisión dictadas de manera subsecuente tras las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Durante las intervenciones periciales en su vivienda, especialistas de la Fiscalía mexiquense localizaron más de 4,300 restos óseos, además de objetos personales, identificaciones, calzado y libretas con anotaciones detalladas pertenecientes a al menos 19 víctimas.
La confirmación de los actos de canibalismo
El mote del «Caníbal de Atizapán» quedó formalmente asentado dentro de las carpetas de investigación y el proceso penal. Entre los elementos clave corroborados por las autoridades destacaron:
Confesión judicial: Durante sus primeras audiencias ante el Juez de Control, Mendoza Celis admitió haber consumido restos humanos.
Experiencia técnica: Su oficio previo como carnicero le otorgó conocimientos para realizar cortes específicos y desmembrar los cuerpos.
Hallazgos en el domicilio: Los cateos periciales permitieron asegurar frascos con carne preservada en sal, herramientas de corte y bitácoras donde registraba el peso y los nombres de las personas asesinadas.
Evidencia audiovisual: Las autoridades aseguraron cintas de video en formatos VHS y MiniDV en las que el agresor grababa los crímenes y mutilaciones.
Con su fallecimiento se cierra el capítulo judicial del considerado uno de los agresores seriales más devastadores en la historia reciente del país.



