Jaime Darío Oseguera Méndez
Esta semana da inicio el proceso electoral para elegir Gobernador, Congreso del Estado y Ayuntamientos en el 2027.
Los actores individuales y los partidos ya tienen una gran efervescencia a pesar de que faltan más de ocho meses para el día de la votación.
Regularmente el inicio formal del proceso electoral se instaura con una sesión del Consejo Electoral en el que se establecen los tiempos y las condiciones de la jornada electoral, donde por cierto también habrá votación para elegir diputados federales. Tanto el órgano electoral localcomo su instancia federal arrancan trabajos con la declaratoria de inicio del proceso esta semana.
El diez de septiembre en lo local y el once en lo federal, son las fechas marcadas en los proyectos para el inicio del proceso electoral. Son varios fenómenos que debemos observar.
Ha sido de notable simulación la actividad de los personajes que quieren ser candidatos. Tenemos meses en plena campaña y apenas esta semana se va a dar el arranque formal.
El fraude a la ley en materia electoral es ominoso. Todo mundo está en plena campaña y tal vez, sea lo más correcto permitir que lo hagan. Simplemente hay que cambiar los parámetros de la ley.
La historia de la normatividad electoral en el país nos llevó a procurar la mayor equidad posible y que no se usaran recursos públicos para impulsar proyectos personales. El objetivo de la oposición entonces fue impedir que desde los gobiernos se impusieran candidaturas y se eligiera a los gobernantes sustituyendo la voluntad popular.
Hoy el juego electoral está infinitamente adelantado y como consecuencia es casi imposible impedir que, quienes desean participar en un cargo de elección, hagan uso de los recursos que tienen a la mano para promoverse.
Apenas arranca el proceso electoral, pero todos tienen meses caminando. ¿Es posible o deseable impedir que un diputado por ejemplo, haga uso de los recursos que tiene a su alcance para volver a contender?
Mientras haya reelección no. Desde el inicio de sus funciones buscarán invertir los recursos que consideren necesarios para mantener una presencia electoral que les permita reelegirse. Por fortuna eso ya ha quedado acotado. Por lo pronto hay que ver qué tan abandonado está el trabajo y el proceso legislativo, cuando prácticamente todos los legisladores están en busca de una nueva elección.
De por si no dan muchas cosas buenas de qué hablar, más allá de las estridencias y los escándalos.
El caso particular de los presidentes municipales es muy interesante porque ellos sí manejan directamente recursos públicos que usan para promover su imagen y buscar mantenerse en una condición electoral.
No se ha sabido de algún presidente municipal que sea requerido por los gastos que hacen en promover sus campañas. La razón bien puede ser que la Auditoría Superior no tiene funcionalidad alguna, es un elefante blanco y definitivamente no cumple con el objetivo para el que fue creada.
En el calendario del proceso electoral que arranca esta semana, el período para las precampañas está marcado para iniciar el siguiente año. Toda una fantasía. Para nadie es desconocido que todos los partidos y candidatos están en pre campaña desde hace meses. Sin freno alguno.
Tal vez será la primera vez que los órganos electorales en realidad estén contando los dineros que gastan los aspirantes y sus partidos para que, una vez que sean candidatos y se actualice el supuesto de gastos anticipados, sean llamados a cuentas. No se ve venir.
Los organismos electorales están más presionados que nunca en su vida autónoma y por lo tanto, tienen menos alcance, autonomía e independencia.
La declaratoria sobre el inicio del proceso electoral para el 2027, abre las puertas para la negociación de los partidos y personajes que se han apuntado preliminarmente en la antesala.
Morena tendrá el gran desafío de consolidar sus preferencias electorales y decidir si le resulta electoralmente rentable mantener la alianza PT y Verde, los cuales, han sido sin duda beneficiarios de las coaliciones recientes pero que en la realidad no aparentan tener la fuerza suficiente para competir solventemente por sí mismos, sin coalición.
Lo poco que queda del desprestigiado PRD será absorbido por el nuevo partido nacional Somos Mx o Morena como ha venido sucediendo por razones naturales.
El caso del PRI y PAN es emblemático del nuevo momento electoral. Los rivales históricos hoy están en la ventana de la sobrevivencia, tratando de apuntalarse mutuamente para mantener una presencia electoral que cada vez se aprecia más mermada.
Cierto es que en Michoacán las elecciones municipales tienen un componente que ayuda a los partidos históricoscomo el PRI y el PAN, pero no se ve que la avaricia de sus dirigencias permita articular la incorporación de nuevas fuerzas; están cuidando el cascarón.
La incógnita serán los independientes, que siempre terminan siendo el recipiente de las traiciones en los partidos; al no tener una estructura propia buscan las deserciones y los acuerdos que les den sustento electoral. Las experiencias recientes muestran que, paradójicamente, al atacar a los partidos o quererse distinguir, terminan siendo más dependentes de ellos.
Nada puede escapar a la política. Y tal vez como un elemento necesario en la vida moderna de los países, lo que esperamos es que haya buenos debates, propuestas, candidaturas que se expresen y muestren sus proyectos.
Faltan más de ocho meses y al menos aspiramos a que no resulten un suplicio.




