Con el inicio del ciclo escolar, es común que las familias compartan la emoción del primer día en internet. Sin embargo, el fenómeno conocido como sharenting (la exposición de los menores en la red por parte de sus padres) alcanza su punto más alto en esta temporada, incrementando los riesgos de seguridad y privacidad.
Antes de subir la clásica foto de inicio de cursos, es clave considerar qué información se está exponiendo de forma pública. Estas son las fotografías que deben evitarse durante el regreso a clases:
- Fotografías con el uniforme o escudo escolar: Imágenes donde sea visible el logotipo del colegio, las credenciales, escudos en los suéteres o el transporte institucional.
- Revelan la ubicación geográfica exacta y el lugar donde el menor pasa la mayor parte del día.
- Fotos en el portón o fachada de la escuela: Capturas que muestren el nombre de la institución, la calle o puntos de referencia cercanos. Facilitan la identificación de las rutas de entrada y salida.
- Ubicación o registros en tiempo real: Publicaciones etiquetadas en el plantel educativo mientras los niños continúan en las instalaciones. Lo ideal es compartir cualquier imagen horas después o al volver a casa.
- Lista de útiles con nombres completos o documentos de inscripción: Fichas de datos, boletas o etiquetas de cuadernos donde aparezcan nombres completos, grados, grupos o direcciones de contacto.
- Imágenes de otros compañeros sin autorización: Fotos grupales de la entrada o del salón de clases donde se aprecien con claridad los rostros de otros niños, vulnerando la privacidad de familias que no han dado su consentimiento.
- Momentos de llanto o ansiedad en la entrega: Fotografías de niños abrumados por el primer día o llorando al despedirse. Crear una huella digital de vulnerabilidad puede desencadenar situaciones de acoso escolar (cyberbullying) en el futuro.
La emoción de un nuevo comienzo escolar se puede festejar protegiendo la identidad y la seguridad de los niños en el entorno digital.



