En el mercado negro internacional de fauna exótica, los insectos mexicanos se han convertido en una mercancía altamente cotizada. Muestra de ello es el reciente aseguramiento en Jalisco de 105 hormigas reina que pretendían ser enviadas de manera ilegal hasta el continente asiático.
El hallazgo ocurrió en una empresa de envíos en el municipio de El Salto, Jalisco, cuando personal de la compañía detectó inconsistencias en un paquete declarado falsamente como «figuras de colección» y dio aviso a las autoridades.
Al inspeccionar la caja, se descubrió que las 105 hormigas reina viajaban ocultas dentro de dos juguetes de plástico. Cada ejemplar venía resguardado en pequeños tubos de ensayo con agua y algodón para mantenerlas con vida durante el trayecto hacia Laos, país ubicado en el sureste asiático. Tras el hallazgo, el caso fue turnado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
¿Por qué la hormiga cosechadora (Pogonomyrmex)?
Las ejemplares aseguradas pertenecen al género Pogonomyrmex, conocidas comúnmente como hormigas cosechadoras. Esta especie es codiciada por coleccionistas internacionales debido a tres factores principales:
Resistencia y longevidad: Son insectos sumamente fuertes que toleran bien el transporte y la vida en formicarios de cristal.
Fácil mantenimiento: A diferencia de otras especies que requieren insectos vivos u hongos complejos, se alimentan principalmente de semillas.
Comportamiento activo: Forman colonias muy dinámicas, alcanzando precios de hasta 40 dólares (alrededor de 400 pesos) por cada reina en el mercado negro asiático y europeo.
Especialistas en mirmecología determinaron que mantener a las reinas en cautiverio no era viable, por lo que 87 ejemplares que lograron sobrevivir fueron liberadas exitosamente en el Área Natural Protegida Cerro Viejo, en Jalisco.
El decomiso evidencia cómo la biopiratería en México abarca desde grandes mamíferos hasta insectos nativos, impulsando el tráfico clandestino a través de empresas de mensajería internacional.



