La sociedad estadunidense sigue en franca polarización y decadencia. Las políticas antiinmigrantes del gobierno, reflejan el sentir de un amplio segmento de la población que está de acuerdo en que los migrantes son una especie de plaga que ha invadido la sociedad y que es el origen de muchos de sus males.
Tradicionalmente se ha aceptado como un asunto de seguridad nacional que cualquier país mantenga bien cuidadas sus fronteras. Es parte de la definición de soberanía de cualquier país cuidar sus límites nacionales.
La frontera ha sido el escenario y testigo de las vicisitudes en la historia común de nuestros territorios, Es un hecho conocido que la patrulla fronteriza tenga posiciones extremistas y cometa excesos contra mirantes justificándose con la defensa de su territorio.
Hasta ahí la historia puede ser mas o menos justificada.
Lo que está sucediendo hoy en los Estados Unidos, es que la autoridad migratoria ICE (Inmigration and Custom Enforcement), ya no actúa solamente en la frontera como tradicionalmente ha sucedido, sino bien adentro del territorio, generando un cambio sustantivo y la discusión nacional que hoy tiene al borde del enfrentamiento a millones de personas.
ICE se encuentra realizando redadas en ciudades importantes de Estados Unidos que no son frontera, pero que sí son gobernadas por autoridades del Partido Demócrata. Es decir, se ha convertido en un elemento político electoral más que una instancia para garantizar la seguridad ciudadana.
La politización de la seguridad pública siempre es el preludio de una tragedia. En cualquier país.
Mandar la guardia nacional y el servicio de inmigración a ciudades gobernadas por sus opositores, ha sido un mecanismo para exhibir que esos gobernantes contrarios a Trump, aparentemente no tienen la capacidad para detener la violencia que caracteriza a esas zonas.
Lo anterior es el reconocimiento de la violencia en las ciudades. Ya sea Chicago, Los Ángeles o Minneapolis, son lugares donde la inseguridad es una preocupación de los ciudadanos y es imparable.
Lo grave es que se ha posicionado la idea de que parte de esa inseguridad, violencia, adicciones, son causadas por migrantes y los principales grupos son mexicanos o latinos.
Doble tragedia o victimización. Por un lado, los inmigrantes son sujeto de las más graves vejaciones, marginación, violencia en general porque no tienen quien los defienda. Está acreditado que no se cumple con ellos la premisa de que, a salario igual, trabajo igual.
ICE se ha convertido en una especie de policía secreta, al estilo de los gobiernos dictatoriales. Una policía paramilitar que asume funciones de seguridad pública que no le corresponden.
Es seguro que, entre ciertos sectores de la población estadunidense, se culpa a migrantes de los delitos menores y mayores, lo que ha permeado para justificar la presencia de ICE. Regulariza un discurso contra sus adversaros políticos, no olvidemos que el gobernador de Minnesota fue el compañero de formula de Kamala Harris en la anterior contienda por la Presidencia.
El problema han sido los excesos. El asesinato de dos ciudadanos americanos en Minneapolis, exhibe la naturaleza de esta operación. No se trat
icos con los que cuentan en caso de alguna arbtrariedad.
a Presidenica.s para informar que deben hacer los ciudadanos, migranteó de migrantes ni de individuos “peligrosos” o armados, lo cual ha provocado una gran caída en la popularidad del Presidente Trump. Vamos a ver cómo lo enfrenta.
Aquí el tema es ¿qué hacer? Lo que debería estar haciendo el gobierno mexicano es implementar una serie de medidas para informar lo que deben hacer los ciudadanos, migrantes y no, en el caso de que alguien resulte detenido.
Todas las oficinas consulares de México deberían estar volcadas a una campaña de información sobre los procedimientos que puede implementar ICE, su legalidad y los recursos jurídicos con los que cuentan en caso de alguna arbitrariedad.
¿Puede el ICE entrar a una casa sin orden judicial para sustraer a un migrante y deportarlo? Las oficinas consulares deberían tener un ejército de abogados dispuestos a asesorar a nuestros paisanos en caso de detenciones.
Este proceso de información es insoslayable. Tiene que estar acompañado de la presencia de grupos defensores de derechos humanos de familias migrantes.
Una vez deportados, ¿existe una instancia que informe a las familias de los que regresan acá en México para su seguridad y tranquilidad? ¿hay un número telefónico para reportarse?
Las redes sociales deberían ser un vehículo para apoyar a quienes son perseguidos por la intransigencia. Que sepan cuáles son los apoyos que se brindan, el lugar donde se encuentran los albergues en México y Estados Unidos, los requisitos para solicitar visas con motivos humanitarios.
¿Puede ICE deportar a los padres de ciudadanos americanos? ¿Es legal detener a los hijos de migrantes que ya nacieron allá?
Hay que recordar que ser migrante no es delito. Tampoco existen los “ilegales”. Ninguna persona es como tal “ilegal”, simplemente pudieran no tener los documentos idóneos para acreditar su estancia legal en aquel país.
Las cadenas de solidaridad entre los migrantes en Estados Unidos, han permitido amortiguar lentamente las arbitrariedades cometidas contra nuestros paisanos.
Hace muchos años escuché a un chicano, orgulloso de sus orígenes decir: “nosotros no invadimos este país, ustedes recorrieron sus fronteras hacia dentro del nuestro.
Más allá de falsos nacionalismos que no resuelven mayor cosa desde la superficie, este es el momento para que las organizaciones de migrantes, gobiernos locales, organizaciones de derechos humanos, encontraran una coordinación que les permitiera apoyar a tanta gente que lo único que hizo en su momento fue ir a buscar mejores oportunidades de vida.
La realidad es además contundente en Michoacán. No tenemos forma de enfrentar en unos días la presencia de migrantes o paisanos que regresan para establecerse ante la agresividad del Tío Sam. Ya veremos como evoluciona esta lamentable historia.




