Morelia, Michoacán, a 2 de noviembre de 2025.- El Consejo Profesional de Empresarios de México (CPEM), expresa su más enérgica condena y profunda consternación por el asesinato del Presidente Municipal de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido este 1 de noviembre en Uruapan Michoacán, así como por el reciente homicidio del líder citricultor Bernardo Bravo en el municipio de Apatzingán.
Ambos hombres fueron líderes comprometidos con su gente y con Michoacán, que alzaron la voz en múltiples ocasiones ante las autoridades estatales y federales para exigir seguridad, justicia y condiciones dignas para quienes viven y trabajan en sus comunidades. Hoy, sus vidas fueron arrebatadas por la violencia que continúa lastimando profundamente a nuestro estado.
Desde el Consejo Profesional de Empresarios de México, hacemos un llamado firme, pero respetuoso, al Gobierno Federal y al Gobierno del Estado de Michoacán para que actúen con determinación y urgencia frente a la creciente violencia que afecta a los sectores productivo, agrícola, turístico, industrial y de servicios, que rompe el tejido social, económico de nuestras regiones.
La inseguridad no solo arrebata vidas, sino que destruye la confianza, desalienta la inversión y vulnera la paz que tanto anhelamos quienes habitamos este estado.
¿Cuántas personas más, cuántos líderes deben ser asesinados para que se escuche el clamor de Michoacán?
El CPEM exige justicia y resultados concretos. Es momento de pasar del discurso a la acción, de coordinación efectiva y sostenida entre los tres órdenes de gobierno para devolver la tranquilidad y el respeto al Estado de Derecho que nuestra sociedad demanda.
Michoacán se viste de luto, pero también de dignidad y esperanza. No podemos permitir que el miedo sea el precio de trabajar, producir o servir a nuestra tierra.




