La captura y el consumo de fauna en peligro no es una tradición, es un delito federal. Antonio Silván Peralta, líder partidista en Macuspana, enfrenta posibles sanciones penales tras publicar imágenes consumiendo tortuga «guao».
Macuspana, Tabasco. Lo que pretendía ser una publicación sobre el avance de la organización política en Tabasco se convirtió en una evidencia de presunto delito ambiental. Antonio Silván Peralta, dirigente municipal de Morena, se encuentra bajo el escrutinio público tras compartir en sus redes sociales fotografías donde se le ve degustando un platillo de tortuga «guao», una especie estrictamente protegida por las leyes mexicanas.
El incidente ocurrió tras una serie de asambleas informativas. Bajo el lema «Sin organización no hay transformación», el político documentó su comida, ignorando que la tortuga guao (o guao tres lomos) está catalogada dentro de la NOM-059-SEMARNAT, lo que prohíbe terminantemente su captura, comercialización y consumo.
Implicaciones legales: Hasta 9 años de prisión
La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) ha tomado cartas en el asunto e inició una investigación de oficio. Al tratarse de un delito contra la biodiversidad, las repercusiones para el dirigente no son menores:
- Sanciones penales: El Código Penal Federal establece penas de uno a nueve años de prisión por el consumo o captura de especies en veda o peligro de extinción.
- Multas económicas: Las sanciones administrativas pueden alcanzar los 30,000 días de salario mínimo.
Incongruencia política
El silencio de la dirigencia estatal de Morena ha sido notorio ante un acto que contradice los principios de respeto a la ley que el partido pregona. Mientras la agenda nacional avanza hacia una protección animal más rigurosa, este acto de presunción en Macuspana pone en entredicho el compromiso de sus representantes locales con la preservación del ecosistema y el estado de derecho.




