La falla en el sistema de alertamiento a celulares durante el sismo de este lunes pone en evidencia una negligencia operativa que pudo ser fatal.
CdMx. Esta mañana, un sismo de magnitud 5.6 con epicentro en Pinotepa Nacional, Oaxaca, volvió a sacudir el centro y sur del país. Sin embargo, el protagonista no fue solo el movimiento telúrico, sino el silencio absoluto de los dispositivos móviles. La explicación oficial: el sistema estaba en «mantenimiento« de cara al Simulacro Nacional del próximo miércoles.
Mantenimiento vs. Supervivencia
Resulta inadmisible que, en un país con la actividad sísmica de México, el sistema de mensajería masiva (Cell Broadcast) se encuentre fuera de servicio precisamente para «ensayar» cómo debería funcionar. La justificación de la Agencia de Transformación Digital sobre los ajustes técnicos para el simulacro de este 6 de mayo deja una interrogante preocupante: ¿Está la burocracia técnica por encima de la seguridad ciudadana?
El factor «Suerte» no es una estrategia, hoy, la magnitud de 5.6 permitió que el incidente quedara en un susto y una ola de críticas en redes sociales. Sin embargo, la geografía no perdona. Si el sismo de hoy hubiera tenido una magnitud superior a 7 o un epicentro más cercano, el «mantenimiento» del sistema habría significado la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas que dependen de esos segundos de ventaja para evacuar.
Un sistema de alerta de emergencia, por definición, debe ser redundante y estar activo las 24 horas, los 365 días del año. Realizar ajustes que inhabiliten la recepción de señales en plena jornada laboral y en una zona sísmica es una falla de protocolo que no puede repetirse.
El simulacro del miércoles busca preparar a la población, pero el fallo de hoy ha logrado lo contrario: generar una profunda desconfianza en las herramientas digitales de protección civil. Las autoridades deben entender que la tecnología de emergencia no es un lujo decorativo, sino una obligación del Estado que no admite pausas por «mantenimiento».




