Acolman, EdoMex. Ayer por la tarde cuatro personas perdieron la vida al quedar sepultadas tras el colapso de un túnel clandestino, diseñado para la extracción ilícita de combustible en el poliducto Tuxpan-Azcapotzalco, en el municipio de Acolman.
El incidente ocurrió en un predio bardeado en la comunidad de Santa Catarina. La excavación, de aproximadamente 100 metros de longitud y una profundidad de entre 4 y 6 metros, presentaba condiciones de alta precariedad, con un sistema de apuntalamiento artesanal de láminas y madera que colapsó ante la inestabilidad del terreno.
La operación no solo representaba un peligro inminente por la cercanía con el ducto de Pemex, sino por la acumulación de gases tóxicos en el subsuelo. Al tratarse de un espacio confinado y sin ventilación, los trabajadores quedaron expuestos a una atmósfera letal que, sumada al desplome de tierra, hizo imposible cualquier intento de supervivencia.
Un punto crítico de este caso es la negligencia, vecinos de la zona han señalado que, realizaron reportes a las autoridades sobre las vibraciones y los trabajos que se realizaban en el predio. Pese a las denuncias ciudadanas, no hubo una intervención oportuna para detener la obra antes del colapso.
Fue necesaria una llamada anónima tras el desplome para que los cuerpos de emergencia finalmente se movilizaran al sitio.
El rescate fue una operación de alta complejidad y riesgo. Debido a la inestabilidad del túnel y la amenaza de una explosión, el personal de Protección Civil y expertos de Pemex no pudieron utilizar maquinaria pesada en las primeras etapas. Las labores tuvieron que realizarse de manera estrictamente manual, bajo condiciones de espacio confinado y monitoreo constante de gases, para recuperar los cuerpos de las víctimas.
Los responsables de la excavación abandonaron el sitio tras el derrumbe, dejando a los trabajadores a su suerte. La Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades, centrando sus esfuerzos en rastrear a los propietarios del predio y a los líderes de esta operación criminal.
Mientras tanto, la toma ha sido sellada y el túnel rellenado, dejando una dolorosa lección sobre las consecuencias de la omisión institucional frente a las redes de robo de combustible




