Teotihuacán, Estado de México. A un día del ataque que cimbró a la Pirámide de la Luna, la zona arqueológica permanece en silencio, pero las preguntas sobre lo ocurrido ayer son cada vez más fuertes.
Lo que comenzó como un hecho aislado se ha transformado en una radiografía de la vulnerabilidad que atraviesa el corazón histórico de México.
El agresor: Un ataque con sello ideológico
La investigación sobre Julio César Jasso Ramírez, de 27 años (nacido el 9 de septiembre de 1998), originario de la Ciudad de México, ha revelado detalles que elevan la gravedad del suceso. Según las diligencias, el agresor no actuó de manera espontánea, sino que siguió a sus víctimas antes de interceptarlas en la cima de la pirámide. Jasso Ramírez operó con una planeación clara, vistiendo equipo táctico y una playera con simbología extremista. La fecha elegida, 20 de abril, coincide con el aniversario de la masacre de Columbine y el natalicio de Adolf Hitler, reforzando la hipótesis de que se trató de un acto con motivaciones ideológicas radicales.
Las víctimas: Rostros detrás de la tragedia
Más allá de la investigación, el saldo es desgarrador. 13 personas enfrentan hoy las secuelas de este atentado. Según los reportes oficiales preliminares, las víctimas que se encuentran bajo atención médica especializada por impacto de arma de fuego son:
- Dayana Paola Castro Calderón (37 años) y Gerónimo González Castro (6 años), ambos de nacionalidad colombiana.
- Maikol Michelle Mictrocil (32 años), de nacionalidad rusa.
- Telicia Lith (29 años), de nacionalidad canadiense.
Adicionalmente, otros 9 visitantes resultaron con lesiones físicas derivadas de la estampida, fracturas al intentar huir y crisis nerviosas severas que requirieron atención médica inmediata.
El agresor logró vulnerar uno de los puntos más emblemáticos y supuestamente vigilados del país. La ciudadanía no solo espera una investigación sobre las motivaciones de Jasso Ramírez, sino una respuesta contundente sobre cómo fue posible que este ataque se consumara sin que los protocolos de seguridad impidieran el ascenso del tirador a la pirámide.




