El Tribunal Electoral pasó de garantizar a suprimir los derechos políticos.
Los casos se acumulan durante los gobiernos morenistas, pero en la pasada semana, la Sala Regional Guadalajara del Tribunal Electoral nos regaló dos joyas de la nueva censura del régimen. Antes un apunte necesario: los tres magistrados integrantes de dicho órgano jurisdiccional son “jueces de acordeón”, es decir son producto de la nefasta elección judicial de 2025.
El primer caso es el de María Emma Zermeño quien fue sancionada por criticar en una conversación privada de WhatsApp a la diputada local de Sinaloa, Almendra Ernestina Negrete Sánchez. Sí, leyeron ustedes bien: el hecho que se sanciona es una conversación privada con una sola persona en un chat de WhatsApp. No hubo red social, ni prensa, ni plaza pública. Solo una captura de pantalla que hizo un mal amigo “queda bien”. Adivinen y sorpréndanse con el partido de la diputada ofendida: Morena. La inviolabilidad de las comunicaciones privadas que establece el artículo 16 de la Constitución tiene excepciones, aparentemente.
La otra joya, es la censura al activista y periodista Miguel Alfonso Meza quien encabeza la iniciativa de denunciar a los narcopolíticos. Miguel publicó hace un año un video en que señala que, la entonces candidata y ahora jueza, Silvia Rocío Delgado García fue abogada de “El Chapo” Guzmán y cuestionaba si era buena idea que una persona con ese antecedente pudiera ocupar un cargo jurisdiccional. Nada más que una duda legítima en un país bañado por la sangre de las víctimas de los señores del narco, sobre una candidata en un proceso electoral en curso. Ahora dice el tribunal que debe pedir disculpas y retirar los contenidos.
La libertad de expresión está bajo el acoso de quienes debieran protegerla. Las autoridades electorales ahora se dedican a proteger la sensible piel de funcionarios impresentables que no desean ser cuestionados ni criticados. El elogio y la intocabilidad del prócer del régimen como derecho, el silencio del ciudadano como obligación hasta en el ámbito más íntimo de su vida.
Y no quieren que se nos ponga la piel de gallina cuando Claudia Sheinbaum propone en su iniciativa de reforma electoral que el INE pueda “ordenar el retiro de información falsa”. Aunque no puedo dejar de preguntarme si esa atribución hubiera servido para retirar el video de López Obrador y la propia Claudia viajando en un tren ficticio hacia el AIFA o para prohibir el discurso presidencial en que se afirmaba que México ya tenía un sistema de salud mejor que el de Dinamarca, es aterrador pensar que ese texto esté en la Constitución. Los reyes de la mentira juzgando la veracidad de las críticas que les incomodan o Liz Vilchis con superpoderes.
El periodista Miguel Meza ha dicho que no acatará el fallo censor del Tribunal. Bien por él, yo le agradezco su valentía y me uno modestamente a su denuncia. No debemos callar ante quienes pretenden suprimir el debate público y el periodismo como medios de control del poder político. Ahora sí cabe gritar en apoyo a Miguel “¡no estás solo!”.



