El temor a los explosivos en la zona sería uno de los factores que retrasa la intervención de los elementos.
Por: Catalina LS
16 de octubre 2026.- La muerte de Jorge Luis y de su hija Alexa, de ocho años, tras un ataque armado contra viviendas de la comunidad de El Guayabo, en Apatzingán, vuelve a poner en entredicho la capacidad de respuesta de las corporaciones de seguridad en una de las regiones más golpeadas por la violencia en Michoacán.
La noche del martes 13 de octubre, hombres armados dispararon contra varias casas de la localidad. Jorge Luis murió en el lugar y Alexa resultó gravemente herida. La niña alcanzó a pedir ayuda a sus abuelos por teléfono, pero falleció el jueves 15 de octubre en el Hospital Infantil de Morelia.
El caso ha generado indignación entre habitantes y familiares, quienes señalan que las fuerzas federales y estatales destacamentadas en una Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI) cercana no respondieron de inmediato a sus llamados de auxilio.
De acuerdo con sus denuncias, el temor a los explosivos en la zona sería uno de los factores que retrasa la intervención de los elementos.
Cuestionado por lo ocurrido, este viernes, el vicefiscal Israel Vega afirmó que la investigación apunta a una agresión directa contra una persona, en la que también resultó víctima una menor de edad.
“En El Guayabo se identifica que fue un ataque dirigido contra una persona donde lamentablemente fallece un adulto y posteriormente una menor de edad. Estamos en el seguimiento de las líneas de investigación, pero hasta el momento se identifica que fue un ataque directo”, declaró.
Sobre la actuación de las fuerzas de seguridad, Vega se limitó a señalar que el Ejército intervino conforme a los protocolos correspondientes, sin ofrecer mayores detalles sobre los tiempos de respuesta ni referirse de manera específica a las denuncias de los familiares sobre la presunta falta de auxilio.
Por lo sucedido, el padre de Jorge, aseguró que su hijo era un trabajador que no estaba involucrado en actividades delictivas. Según su testimonio, apenas tenía un mes de haber regresado de Estados Unidos, donde trabajó por una temporada para reunir dinero destinado a la manutención, alimentación y educación de Alexa.



