Ciudad de México.- Entre tensiones internas, negociaciones de última hora y retrasos de hasta hora y media en la agenda oficial del World Trade Center, la dirigencia nacional de Morena desahogó el bloque vespertino para completar sus Coordinaciones Estatales para la Defensa de la Transformación.
El ajuste de género en Nayarit
El anuncio que concentró la mayor atención fue el de Nayarit. A pesar de que los sondeos internos arrojaron como ganador al presidente municipal de Bahía de Banderas, Héctor Santana, la dirigencia nacional otorgó la coordinación a la senadora del Partido Verde, Jasmine Bugarín Rodríguez.
De acuerdo con el Comité Ejecutivo Nacional, el movimiento obedeció al cumplimiento de la cuota de género en bloques de alta competitividad y a los compromisos de la coalición firmados con el PVEM. El partido reconoció públicamente la disposición de Santana para allanarse a las reglas del proceso interno.

Sonora y Baja California Sur definen rumbo
En el avance de la jornada, la dirigencia encabezada por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández hizo oficiales las siguientes designaciones:
Sonora: Se confirmó a la senadora con licencia Lorenia Valles Sampedro.

Baja California Sur: La responsabilidad recayó en Manuel Cota Cárdenas, sumando un espacio masculino requerido dentro del balance de paridad.

Chihuahua cierra el mapa nacional: Cruz Pérez Cuéllar se impone
Para culminar la jornada en el WTC, la dirigencia nacional anunció los resultados de Chihuahua. Tras una disputada medición interna frente a la senadora Andrea Chávez, el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, se quedó con la Coordinación Estatal de la Transformación.

El reto de la operación cicatriz
Con estos anuncios, la cúpula oficialista logra completar formalmente la lista de sus 17 coordinaciones territoriales rumbo a 2027; sin embargo, el proceso concluye envuelto en reclamos de opacidad y fracturas internas.
A los reajustes de paridad se suman las abiertas inconformidades de perfiles como Abelina López en Guerrero y Raúl Morón en Michoacán, sumadas a los amagos de distanciamiento por parte de sus aliados del PT.
Un escenario que deja a la dirigencia nacional con el reto urgente de articular una «operación cicatriz» para contener los estragos y la molestia acumulada en las bases locales.




