Lo que durante semanas se gestó en mesas de negociación y declaraciones de desacuerdo interno, terminó por salirse de control.
La relación entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) atraviesa su crisis más aguda rumbo al proceso de 2027, acumulando inconformidades locales, advertencias desde el Congreso y, finalmente, brotes de violencia en las calles.
1.- La mecha encendida en las regiones
El descontento del PT no surgió de la nada. Durante los últimos meses, el proceso interno de Morena para definir coordinadores estatales dejó heridas abiertas en diversos puntos del país:
• Guerrero: El rechazo de la alcaldesa de Acapulco, Abelina López, a los resultados del ejercicio interno encontró el inmediato respaldo del PT local, que amagó con lanzar su propia candidatura si no hay apertura.
• Michoacán: El bloque afín al senador con licencia Raúl Morón mantiene una abierta resistencia frente a las decisiones de la cúpula, escenario en el que la dirigencia petista ha perfilado cobijar un proyecto independiente si la ruptura se concreta.
• Baja California y Zacatecas: La pugna por plazas clave como Tijuana y la acusación de «imposiciones» centrales dinamitaron la confianza entre ambas fuerzas a nivel local.
2.- «Les podemos hacer perder hasta 12 gubernaturas»
Ante la acumulación de reclamos por lo que calificaron como «soberbia» y excluyente manejo de las encuestas, la dirigencia del PT decidió elevarle el costo a Morena.
El coordinador de los diputados petistas, Reginaldo Sandoval, lanzó la advertencia pública que terminó de tensar la liga a nivel nacional:
«No nos da para ganar una gubernatura, pero sí nos da para hacer perder 7, 8, hasta 12… sin el PT no salen las dos terceras partes en la Cámara».
Sandoval dejó claro que si Morena no reabría la mesa de negociación, el PT actuaría como un partido bisagra dispuesto a quitarle a la 4T los márgenes de victoria en los estados más disputados.
3. Morelos: La amenaza se convierte en realidad violenta
Con ese antecedente de choque verbal y político, el conflicto escaló a la protesta social en Morelos.
Los bloqueos en los accesos a Cuernavaca, las afectaciones en la autopista México-Acapulco y las irrupciones en el Palacio de Gobierno encabezadas por perfiles petistas como la diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz, llevaron la disputa parlamentaria al terreno del colapso urbano.
Como respuesta a la movilización, la administración de Margarita González Saravia y la dirigencia estatal de Morena acusaron al PT de «chantaje político» y dieron por terminada cualquier posibilidad de alianza electoral en la entidad para el 2027.
Un escenario de ruptura en cadena
Lo ocurrido en tierras morelenses muestra el patrón que se perfila si no se frena la escalada: lo que inició como un reclamo por las encuestas se tradujo en ultimátums desde la Cámara y terminó por fragmentar la alianza en el territorio.
Mientras las dirigencias nacionales miden hasta dónde sostener la presión, la fractura entre Morena y el PT dejó de ser un amago para convertirse en una realidad operativa en las regiones.



