El fútbol mexicano ha comenzado oficialmente una nueva era en su banquillo.
CdMx. Tras concluir la participación de México en la Copa del Mundo 2026, donde el combinado nacional cayó eliminado en octavos de final ante Inglaterra, se ha confirmado el relevo institucional: Rafael Márquez Álvarez asume la jefatura técnica absoluta de la Selección Mexicana.
La transición estaba pactada desde que se diseñó el proyecto original de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF). Tras la dolorosa eliminación en el Estadio Ciudad de México, Javier «El Vasco» Aguirre confirmó su salida del banquillo y cedió formalmente la estafeta al «Káiser de Michoacán», quien fungió como su auxiliar técnico principal durante todo el proceso mundialista.
En conferencia de prensa, el propio Aguirre respaldó la continuidad del exdefensor:
«Le di un gran abrazo a Rafa Márquez que continúa con esto, que le vienen cuatro años muy buenos. Hay una base sólida».
El nombramiento de Márquez, originario de Zamora, Michoacán, no solo responde a su jerarquía histórica dentro de las canchas, sino también a una estrategia institucional a largo plazo. En los meses previos, la estructura de la selección estuvo expuesta a una notable presión mediática y comercial por consolidar un cuerpo técnico con perfil europeo e internacional, cualidades que Márquez perfeccionó tras su paso formal por el Barça Atlètic entre 2022 y 2024.
Durante su etapa como auxiliar de Aguirre, Márquez fue el encargado de diseñar el orden defensivo que mantuvo el arco mexicano sólido en varias fases del certamen. Además, su perfil formativo ha sido clave para la integración de jóvenes promesas dentro del representativo nacional.
El camino hacia 2030
A partir de esta semana, el cuerpo técnico de Rafael Márquez dispondrá de un ciclo completo de cuatro años con la mira puesta en la Copa del Mundo de 2030. Aunque la FMF aún no determina la fecha exacta de su debut oficial para la próxima fecha FIFA de otoño, el estratega michoacano ya trabaja en la reestructuración de su equipo de trabajo, con el firme objetivo de consolidar el cambio generacional del balompié azteca.



