El hundimiento de Morelia está relacionado principalmente con la extracción de agua mediante pozos profundos.
Por: Catalina LS
25 de agosto 2026.- El crecimiento de la mancha urbana y la extracción de agua subterránea mantienen activo un fenómeno que desde hace más de cuatro décadas es estudiado en Morelia: la subsidencia, es decir, el hundimiento progresivo del terreno.
Aunque algunas de las zonas donde este fenómeno fue detectado inicialmente han reducido su velocidad de hundimiento, actualmente la preocupación de especialistas se concentra en el poniente de la ciudad, particularmente en el área de Villas del Pedregal, donde estudios científicos han identificado hundimientos diferenciales de hasta nueve centímetros por año.
En entrevista con Esfera Noticias, la Doctora Cecilia Irene Villaseñor Reyes, investigadora del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental explicó que el hundimiento de Morelia está relacionado principalmente con la extracción de agua mediante pozos profundos.

“En Morelia la ciudad se hunde, igual que Ciudad de México, igual que en otras ciudades y poblaciones rurales en el centro del país. A ese fenómeno le llamamos subsidencia”, señaló.
Explicó que el subsuelo puede compararse con una esponja llena de agua. Al extraer el líquido de los acuíferos, los sedimentos pierden parte del soporte que les proporciona el agua y los espacios que esta ocupaba no se recuperan completamente, por lo que el terreno termina compactándose y descendiendo.
El fenómeno no es nuevo. De acuerdo con la especialista, comenzó a estudiarse en Morelia desde aproximadamente 1983, cuando en algunas zonas de la ciudad se registraban hundimientos de hasta seis centímetros anuales. Uno de los casos más conocidos es el de la antigua torre del IMSS.
Aunque actualmente esos sectores presentan velocidades menores, de alrededor de uno o dos centímetros por año, los efectos acumulados durante décadas todavía pueden observarse en viviendas, edificios y vialidades.
El hundimiento se mueve hacia otras zonas
La especialista aclaró que la reducción de la velocidad de hundimiento en algunas áreas no significa que el problema haya desaparecido. Por el contrario, el fenómeno cambia con el tiempo y puede concentrarse en otros puntos de la ciudad.
Actualmente, las zonas de Manantiales, Policía y Tránsito y, especialmente, Villas del Pedregal, presentan condiciones que requieren mayor atención.
Esta situación no solamente representa un riesgo para las construcciones. El hundimiento también modifica la forma en que se desplaza el agua sobre la superficie, lo que puede favorecer que determinadas zonas queden más bajas y, por consecuencia, sean susceptibles a inundaciones con mayor frecuencia.
La especialista consideró que este aspecto debe tomarse en cuenta ante el crecimiento de la ciudad, pues las modificaciones en el relieve provocadas por la subsidencia pueden alterar los escurrimientos naturales.
Por ello, llamó a mantener precauciones antes de desarrollar construcciones en zonas identificadas con hundimientos o fallas geológicas y consultar el Atlas de Riesgos de Morelia, donde se encuentran señaladas las trazas de las fallas y las áreas susceptibles a este tipo de fenómenos.
El llamado cobra relevancia ante el crecimiento urbano de Morelia, pues mientras la ciudad continúa expandiéndose, la presión sobre los acuíferos y las condiciones del subsuelo representan factores que podrían seguir modificando el terreno sobre el que se construyen nuevos inmuebles.



