Yurisha Andrade Morales*
El 3 de febrero de cada año se celebra el día internacional de los y las abogadas. No conocemos a ciencia cierta qué institución o qué persona lo instituyó y menos las razones para definir esa fecha que, no obstante, se ha reconocido ampliamente para reconocer la labor de los profesionales del derecho que, en los diversos ámbitos de la vida social y política, promueven la justicia, la defensa y ampliación de los derechos de todas las personas. Más allá de la versión difundida de que Juan Bautista Alberdi pudiera ser el jurista que sentó las bases de ese reconocimiento anual, cuando el 3 de febrero de 1852 impulsó la redacción de la Constitución argentina, lo importante es que no pase desapercibida la función de los especialistas en las diversas ramas del derecho y su compromiso con la sociedad.
Muchos países, por su cuenta y con fundamentos distintos, han instituido una fecha específica para celebrar a las y los abogados. En México la fecha para el festejo se estableció el 12 de julio de cada año, justo ayer se cumplieron 66 años. La iniciativa correspondió a un Comité encabezado por Federico Bracamontes, fundador del Grupo “Diario de México”, tomando en consideración dos sucesos de nuestra historia: el primero se refiere a que fue el 12 de julio de 1533 cuando se estableció, en la entonces Nueva España, la primera cátedra para la enseñanza del Derecho y se dictaron las primeras ordenanzas de buen gobierno; el segundo es que Carlos V, por cédula del 21 de septiembre de 1551, ordenó el establecimiento de un estudio de universidad de las ciencias, con lo cual, el 25 de enero de 1553 se inauguró la Real y Pontificia Universidad de México con las Facultades de Cánones y de Leyes, iniciando el camino de la educación superior en nuestro país.
También es importante recordar que la Facultad de Derecho de la UNAM actualmente festeja el 3 de junio, como fecha que nos recuerda que en 1533 se iniciaron las primeras lecciones de derecho en el continente americano por Don Pedro Morones. El hecho es que por Decreto del presidente Adolfo López Mateos el 12 de julio es una fecha para reconocer a quienes ejercen la abogacía, pero también para fortalecer el compromiso cívico que todos tenemos con la observancia y aplicación de las leyes y, sobre todo, con la preservación y ampliación de nuestros derechos y la búsqueda de la justicia.
El 66 aniversario del festejo de la abogacía en México es pertinente para que todas las personas que nos dedicamos a esta noble profesión refrendemos nuestro compromiso con el desiderátum de lograr que el dictado de la ley, en su interpretación y su aplicación a casos concretos, nos acerque al objetivo superior de garantizar justicia para todas las personas, porque la justicia la construimos todos desde las responsabilidades que tenemos, resolviendo los dilemas que entraña en muchos ámbitos: como el de los jueces y juezas, el de las y los fedatarios públicos, el de los y las legisladoras y los gobernantes; pero también en la aplicación de los mecanismos alternativos y en la atención a personas de grupos vulnerables.
En la abogacía podemos encontrar una de las expresiones más amplias y ricas de la pluralidad y diversidad que caracteriza al país, por los múltiples campos y relaciones en los que se ejerce y materializa. La ley y los derechos que entraña son fundamentales para el desarrollo armónico de las sociedades y por eso deben tener la aceptación de todas y todos. El derecho, como ordenamiento jurídico, debe actualizarse y perfeccionarse siempre; las y los ciudadanos estamos llamados a ser acuciosos con su aplicación y para alcanzar la justicia y la igualdad social.
Como especialista en el derecho constitucional y electoral, creo en la defensa de los derechos políticos de todas las personas, en la edificación de la democracia como una forma de gobierno y como un mecanismo eficiente para elegir a los poderes públicos y para imponerles los equilibrios y contrapesos necesarios para un funcionamiento que nos dé garantías por igual. Festejar a las y los abogados es reconocer la relevancia del rol que juegan en nuestras sociedades. Mi felicitación para todas y todos ellos, en especial, para quienes, en su actuación cotidiana, honran el compromiso ético y de honestidad que entraña nuestra profesión.
Magistrada del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán
@YurishaAndrade




