Se realizaron 61 estudios en tres escuelas de la comunidad otomí
Por: Catalina LS
02 de junio 2026.- En la región oriente del estado se mantiene la preocupación por el aumento de casos de Enfermedad Renal Crónica (ERC), una condición que ya no solo afecta a adultos, sino que también presenta indicios en población infantil, alertó el vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), Pavel Guzmán.
El representante comunitario informó que recientemente se aplicó un tamizaje de detección temprana en niñas y niños de 10 a 12 años en la comunidad de San Matías el Grande, como parte de un esfuerzo coordinado por autoridades tradicionales ante la falta de respuesta gubernamental.
Detalló que se realizaron 61 estudios en tres escuelas de la comunidad otomí, de los cuales 20 mostraron alteraciones y 7 requirieron una segunda toma de muestras, lo que representa 32.79% de resultados con signos iniciales de posible afectación renal, principalmente asociados a la presencia de proteínas en la orina.
De acuerdo con Guzmán, estas pruebas fueron realizadas por personal médico especializado en coordinación con el gobierno comunal, luego de que no se cumpliera un acuerdo previo con autoridades estatales para realizar el mismo tipo de estudios en comunidades cercanas a la zona de la planta geotermoeléctrica de Los Azufres.
El vocero también reiteró las denuncias de las comunidades sobre la presencia de contaminación en fuentes de agua de la región, señalando que investigaciones académicas han identificado metales pesados como arsénico, cadmio y plomo en localidades como San Matías Grande y San Isidro Altahuerta, lo que consideran un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades renales.
Cabe destacar que a pesar de esto y en contraste, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha sostenido de manera oficial que la Central Geotermoeléctrica Los Azufres opera en cumplimiento de la normatividad ambiental vigente.
La empresa asegura contar con permisos y licencias validadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), además de señalar que sus monitoreos de agua y aire no muestran alteraciones fuera de los límites permitidos.




