CdMx. La sombra de una de las mentes criminales más enigmáticas del país volvió a encender los reflectores informativos. Juana Barraza Samperio, conocida popularmente como «La Mataviejitas» y quien afirmaba ser luchadora bajo el nombre de «La Dama del Silencio», tuvo que ser trasladada desde el penal de Santa Martha Acatitla hacia un hospital de la capital, debido a una severa complicación por insuficiencia renal.
Aunque las autoridades confirmaron que ya fue estabilizada y regresó a su celda, el incidente revivió el recuerdo de una época de pánico que marcó un antes y un después en la criminología de la CdMx.
Para las nuevas generaciones o quienes no recuerdan el caso, Juana Barraza protagonizó una de las rachas de asesinatos seriales a principios de los años 2000 en la capital del país.
Su modus operandi consistía en ganarse la simpatía de mujeres de la tercera edad haciéndose pasar por enfermera o trabajadora social. Una vez dentro de sus hogares, las robaba y las asfixiaba con cables, medias o estetoscopios.
El gran error de la policía capitalina, fue que durante años, buscaron a un asesino hombre, bajo la falsa e ingenua premisa de que una mujer no era capaz de cometer crímenes con tanta violencia física. Esto le permitió seguir libre por mucho tiempo.
La condena récord: Fue atrapada en flagrancia en enero de 2006 y sentenciada a 759 años de prisión por 16 homicidios, la pena más larga en la historia judicial de México.
Hoy, a sus 68 años y con una salud visiblemente mermada, Juana Barraza sostiene desde el encierro que ella es inocente y que fue un «chivo expiatorio». Sin embargo, las puertas de la justicia se han cerrado definitivamente para ella.




