Se ha suscitado la deserción escolar y el traslado de estudiantes a otras escuelas con mejores condiciones
Por: Catalina LS
16 de enero 2026.- Pese al discurso oficial que asegura que las llamadas escuelas de palitos ya no existen en Michoacán, la realidad en comunidades rurales demuestra lo contrario, pues dentro del propio municipio de Morelia aún operan centros educativos en condiciones precarias, sin infraestructura digna y con riesgos constantes para alumnos y docentes.
Una docente de una escuela ubicada al norte de la capital michoacana, quien solicitó el anonimato por temor a represalias, desmintió las declaraciones de la titular de la Secretaría de Educación del Estado, quien recientemente afirmó que en la entidad prácticamente ya no hay escuelas de este tipo.
De acuerdo con su testimonio, fue apenas el año pasado cuando, gracias al programa federal La Escuela es Nuestra, lograron construir un solo salón de concreto. No obstante, el “plantel” continúa funcionando con dos aulas hechas de madera y materiales improvisados, conocidas como salones de palitos.
De acuerdo a lo expuesto, las condiciones se agravan durante la temporada de lluvias, ya que el terreno es inundable y carece de obras de drenaje o adecuación, lo que obliga en ocasiones a suspender clases o a solicitar espacios prestados para continuar con la enseñanza.
“Nos hace falta mucho. El agua se estanca, el terreno no está acondicionado y así es muy difícil trabajar”, denunció la docente.
Por esta situación, consideró que se ha suscitado la deserción escolar y el traslado de estudiantes a otras escuelas con mejores condiciones, aun cuando esto represente un mayor gasto para sus familias.
La misma docente relató que el terreno donde se imparten las clases fue donado hace años por ejidatarios y que gran parte de la infraestructura se construyó gracias a kermeses, cooperaciones y esfuerzos de padres de familia, ante la ausencia de apoyos suficientes por parte de las autoridades.
Además de aulas dignas, la escuela carece de biblioteca, laboratorios y espacios deportivos, elementos básicos para garantizar una formación integral y motivar a los estudiantes a continuar con sus estudios.
Ante esta situación la docente pidió a las autoridades educativas que reconozcan la existencia de estas escuelas, dejen de minimizar la problemática y destinen recursos reales y suficientes para garantizar condiciones dignas de estudio en las zonas rurales de Michoacán.




